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Manuel y Lucía Cortés: el queso que huele a montaña

Hay productores que encuentras por casualidad y hay productores que buscas durante años. Manuel y Lucía Cortés son de los segundos.

Su quesería lleva tres generaciones en las laderas del Valle del Jerte, en Cáceres, donde el aire es frío por las mañanas y las cabras saben exactamente qué hierba pisar. Manuel aprendió el oficio de su abuelo: las manos dentro de la cuajada, los tiempos memorizados sin cronómetro, la nariz como único instrumento de medida.

Cuando le preguntamos qué hace diferente a su queso, no habla de técnica. Habla de paciencia. Cada pieza se cura a mano durante meses en la cueva familiar, volteada cada dos días, sin más prisa que la que marca la temporada. El resultado es un queso de cabra de leche cruda con una corteza firme y una pasta que va de lo cremoso a lo intenso dependiendo del tiempo de curación.

Lucía se encarga de los pedidos, de las etiquetas y de que el mundo sepa que existen. Antes del verano pasado, casi nadie fuera de la comarca los conocía.

En SENSIA los descubrimos en una visita a la comarca y supimos desde el primer bocado que tenían que estar en alguna de nuestras selecciones. Porque esto es exactamente lo que buscamos: un producto que no encuentras en ningún supermercado, con una historia detrás que merece contarse y una familia que lo ha apostado todo por hacer las cosas bien.

Su queso curado formó parte de nuestra Selección de Extremadura. Si llegaste a él, sabes de lo que hablamos.

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