El vino se lleva todo el protagonismo. Y hay ocasiones en las que eso es perfectamente justo.
Pero hay un tipo de bebida que aguanta mejor que casi cualquier vino con quesos curados, ahumados y embutidos ibéricos, y que la mayoría de las mesas siguen ignorando: la sidra natural.
No la sidra con gas. No la versión filtrada que se vende en lata. La sidra natural asturiana, turbia, sin filtrar, con esa acidez viva que limpia el paladar como no lo hace ninguna bebida con burbujas artificiales.
**Por qué funciona**
La acidez de la sidra natural hace exactamente lo que hace el limón en una buena receta: corta la grasa y hace que el siguiente bocado sepa igual de bien que el primero. Con un queso curado graso, un lomo ibérico o un ahumado intenso, eso es exactamente lo que necesitas.
El vino tinto, en cambio, tiende a pelearse con los quesos muy curados y con los ahumados. Los taninos amplifican el amargor y el resultado puede ser metálico. La sidra no tiene ese problema porque no tiene taninos.
**Cómo escanciarlo en casa**
El escanciado tradicional —brazo en alto, botella desde arriba— tiene un propósito concreto: oxigenar la sidra para que libere su aroma y forme una espuma ligera que se disipa en segundos. Si no tienes práctica, un escanciador vertical de los que se venden en cualquier tienda de menaje hace exactamente lo mismo sin manchar el techo.
Se sirve en poca cantidad —un culete— y se bebe inmediatamente. La sidra natural no espera.
**Con qué va mejor**
Con quesos de pasta dura y sabor intenso: Gamoneu, Manchego curado, cualquier queso de oveja añejo. Con ahumados: chorizito asturiano, lacón. Con ibéricos: la acidez de la sidra levanta el sabor del jamón en lugar de aplastarlo.
Con quesos muy cremosos o frescos no funciona tan bien: la acidez compite con la suavidad y ninguno de los dos gana.
**Dónde encontrarla**
La sidra natural asturiana sin filtrar es difícil de encontrar fuera de Asturias en el canal convencional. Es uno de los productos que intentamos incluir en nuestras selecciones cada vez que viajamos al norte, precisamente porque es de esas cosas que no llegan solas a la mayoría de las mesas.
Si la tienes en casa, ya sabes lo que hacer con ella.
